Juanito, un niño de 14
años, cursa su primer año de Música de Cámara (especialidad Violín) en el
Conservatorio. Es un niño jovial y sus resultados académicos no difieren de los
de otros compañeros de su curso. Ha terminado el primer trimestre y cuando le
entregan las notas observa que no ha aprobado la asignatura de Música de
Cámara, sin saber la razón del suspenso, y su compañero del dúo ha obtenido una
calificación satisfactoria. Cuando Juanito llega a casa su madre le espera con
el ansiado bocadillo de mortadela que tanto le gusta. Sin embargo, Juanito da
un beso a su madre y se encierra en su habitación…
Lo que viene a continuación es una exageración. Recordad, es pura ficción. Lo que habría sucedido en la realidad lo discutiré más abajo. Antes de eso, como ejercicio, me gustaría ponerme tremendista, en lo peor, para reflexionar sobre la importancia de lo se nos está exponiendo en el inicio de esta historia. Ahí va mi catastrofista versión del final de la historia de Juanito.
Su madre se acerca a su puerta y llama para entrar. Juanito le contesta que le deje sólo. Insistente, ella entra en la habitación y Juanito se gira en la cama de espaldas a ella. Su madre no sabe muy bien qué hacer. Juanito siempre había sido alegre. No puede ser que ahora se comporte así. Algo gordo debe haber pasado. "¿Qué has hecho, Juanito?", le pregunta. De nuevo, la respuesta de Juanito le sorprende. Le dice que se calle y le deje en paz. Abrumada, sin saber como reaccionar, le castiga sin cenar, y sin consolas, ni ordenador, ni tablet. Los siguientes días son tensos, Juanito ha entregado sus notas a su madre, quien por primera vez ha visto un suspenso en las notas de su hijo. Decide que la mejor manera de hacer que se esfuerce más la próxima vez es castigarlo durante las vacaciones, para que aprenda. Al curso siguiente Juanito se deja el conservatorio. La relación entre Juanito y su madre nunca volverá a ser la misma. De mayor, Juanito atribuye a ese período la causa de haber comenzado con las drogas.
En la realidad, seguramente Juanito le habría contado a su madre el problema, y ella habría ido a hablar con el profesor. Lo que sucedería a partir de eso ya dependería de todas las partes. Sin embargo, he querido ponerme chungo porque considero que en este inicio de la historio hay un problema grave. Un problema referido ya en otra entrada de este blog: una mala comunicación. Lo digo claro: a esta situación inicial NO se debería haber llegado. ¿Cómo puede suceder que a él le llegue un suspenso sin que lo supiera antes en una asignatura como es música de cámara en la que la nota se basa más en la evaluación continuada en clase y no en un examen? ¿Cómo puede ser que el profesor no se lo haya dicho a él y, sobre todo, a sus padres? A partir de ahí, en mi final planteado, la madre ha continuado la mala comunicación y, aún peor, ha culpabilizado sin diálogo a Juanito. Lo cual es la parte menos creíble de mi final, ya que sería extraño que hubiera llegado a ser el niño que nos describen en el inicio de la historia.
¿Cómo se sienten los protagonistas en todo momento? Esta historia me sirve para hablar de la indefensión aprendida. Juanito se siente indefenso, no sabe el porqué de su castigo (inicialmente el suspenso). Su madre en mi final tremendista ha contribuido a esta indefensión. Finalmente, Juanito acepta su sino como algo inevitable. Como si en su vida no valiera la pena luchar.
¿Cuál habría sido la solución? Primeramente, no llegar a ello. La comunicación entre profesor y alumno debe ser fluida. El aprendizaje de la música es algo laborioso y hay que ir poniendo soluciones a los problemas sesión a sesión. En todo momento, la familia de Juanito debe estar informada. Por supuesto que la madre puede hacer para mejorar esta comunicación. Aún así, sigo creyendo que es nosotros, los maestros, en los que recae esa responsabilidad.
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