Este blog nace como diario de aprendizaje para el curso que estoy realizando en el Conservatorio Virtual sobre inteligencia emocional y enseñanza de la música. Espero que después de terminar el curso pueda seguir ampliándolo con todo lo que vaya aprendiendo.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
¿Qué es para mí una buena comunicación?
La buena comunicación es aquella en la que el mensaje que pretende transmitir el emisor es exactamente el que le llega al receptor. Para explicar lo que creo que es una buena comunicación y como llegar a tenerla, me gustaría exponer un caso personal en el que no se produjo y analizarlo para ver los problemas que llevaron a que el mensaje no se llegara a transmitir de la manera deseada:
Al final del curso pasado, en la escuela de música en la que trabajo se llevó a cabo un súper-proyecto que involucró a tod@s los que trabajamos en el centro. La jefa de estudios elaboró un excelente archivo Excel en el que se detallaban todas las tareas que había que realizar, quién debía realizarlas y el plazo que había para realizarlas. En algún momento de la realización de las tareas que me pertocaban, estuve algo perdido y al preguntar a una compañera no parecía tener muy claro a quien tenía que dirigirme. La idea con la que me quedé es que hacían falta más escalafones organizativos (sin saber que realmente los había, y yo lo desconocía) para que tuviéramos más claro a quien dirigirnos cada un@ en caso de duda. Llegó el claustro y se produjo la comunicación que quiero poner de ejemplo. Se nos preguntó a l@s profes acerca del proyecto, cómo creíamos que había ido y qué cambiaríamos. Expuse mi idea de que creía necesario que hubieran más personas a las que se les delegara funciones organizativas, lo cual, sobre el papel, parece que se entiende bien como una propuesta de mejora, ¿verdad? El caso es que días después se me hizo saber que no sólo dirección, si no todos los miembros del claustro habían interpretado mi comentario como una crítica al trabajo de la jefa de estudios en la realización del archivo Excel organizativo.
¿Qué salió mal en aquella comunicación? Una persona reactiva pensaría que los demás no le entienden, achacaría el problema a una mala interpretación del receptor y se lamentaría de su mala suerte. Una persona proactiva, en cambio, pensaría que ha sido poco hábil con el código con el que transmitir el mensaje, y buscaría qué hizo mal para encontrar soluciones.
1. El "Sí, pero...". Tod@s tenemos cercana la figura del "cuñao", aquel que sabe más que nadie y le encuentra las pegas a todo. Cuando escuchas que a alguien le gusta algo que has hecho o que está de acuerdo contigo y luego va seguido del "pero" sueles dejar de oír la parte positiva. Esto sucede porque el "pero" contrapone. Es una palabra excluyente que te hace pensar que todo lo que venía antes no vale. Otras palabras, si realizan la misma función, producen el mismo resultado. Por ello, en lugar de elogiar primero el trabajo del receptor y después añadir el "pero", el mensaje se hubiera transmitido mejor simplemente cambiando el "pero" por un "y". Se trata de expresar lo mismo y sucede que el resultado es muy diferente, porque con el "y" sumamos mientras que con el "pero" restamos.
2. El "yo". Dar mucha importancia a lo que se quiere decir en cuanto a propuesta de mejora, porque es lo que quieres aportar y lo consideras súper-requete-importante, es dejar poco tiempo al elogio. Si quieres que tu mensaje se transmita como una crítica constructiva y no destructiva hay que darle mucha importancia al tiempo que le dedicas a lo positivo, a lo que han hecho l@s otr@s y por lo que se merecen ser elogiad@s.
3. El lenguaje no verbal. Buena parte del código que se utiliza para transmitir un mensaje no son palabras. En este caso, me doy cuenta ahora mucho más que antes que en ambientes con mucha gente suelo hablar con un tono más alto de lo que debería, a menudo tengo sin darme cuenta los brazos cruzados o desvío la mirada. Todas ellas, señales que no ayudan a la transmisión deseada. Es algo en lo que estoy trabajando, en la comunicación asertiva. La cual tiene un importante componente no verbal que debe ser cuidado al máximo.
4. Las interrupciones. No logro recordar de si en aquella interacción lo hice. Igualmente, en algunas sí que me doy cuenta que ya sea por prisa, por miedo a olvidar lo que quería decir, o por demasiado interés en lo que digo frente a lo que me dicen, sin querer he interrumpido a la otra persona. Si queremos ser escuchados, debemos escuchar y darle importancia al mensaje de quien nos habla. Creo que es algo en lo que estoy mejorando mucho.
¿Es importante una buena comunicación en nuestra aula de música? La respuesta es un rotundo sí. Queremos transmitirle un mensaje a nuestr@s alumn@s, y por ello debemos proponer nuestras críticas a su ejecución como propuestas de mejora, aisladas del elogio que hemos de dar sin "peros", considerándolo de vital importancia, resaltando todo lo que ha hecho bien el alumno. De nuevo, repito, ya que es algo que cuesta, sin "peros". Debemos también usar un lenguaje no verbal adecuado. Si queremos quitarle hierro a sus fallos y transmitirles la idea optimista de que con un buen estudio los van a poder corregir, no debemos hacerlo con gestos contrariados, impacientes, como aquellas veces que ves que le cuesta más de lo que esperas. Debemos escucharles, mucho, darle importancia a lo que dicen. Es mucho mejor perder cinco minutos de clase en escuchar a una niña de cinco años contándote que ayer vio unos dibujos de la patrulla cansina y que pasaba esto y pasaba aquello e interesarte genuinamente por el interés que despiertan en ella esos dibujos, que decirle que eso no tiene que ver con la clase y arriesgarte a que se sienta poco importante para ti y que decida que tú tampoco vas a ser importante para ella. En definitiva, perderla para siempre.
Gracias por leer y saludos
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