Hola! Pues ya llegamos al final del curso de Inteligencia Emocional y Enseñanza de la Música. Y como tarea final, se nos proponen varias opciones. Yo he preferido trabajar en articular un proyecto de innovación que tenía pensado de hacer el curso que viene. Y he pensado: "mira, hoy día de nochebuena, voy a pasarme más de cinco horas trabajando en ello", y aquí tenéis el resultado. Espero que os guste. Gracias por leer y saludos!!!
https://www.slideshare.net/SergioTrincado2/proyecto-innovacion-creatividad/SergioTrincado2/proyecto-innovacion-creatividad
Inteligencia emocional y enseñanza de música - Diario de aprendizaje
Este blog nace como diario de aprendizaje para el curso que estoy realizando en el Conservatorio Virtual sobre inteligencia emocional y enseñanza de la música. Espero que después de terminar el curso pueda seguir ampliándolo con todo lo que vaya aprendiendo.
lunes, 24 de diciembre de 2018
domingo, 23 de diciembre de 2018
La historia de Juanito
Bueno, pues ya estoy terminando este curso online. Y la verdad es que me quedo con ganas de más. Voy a seguir formándome en este campo que es la inteligencia emocional ya que cada vez lo veo más útil y, sobre todo, necesario. Como penúltima tarea, tenemos que completar esta historia de Juanito:
Lo que viene a continuación es una exageración. Recordad, es pura ficción. Lo que habría sucedido en la realidad lo discutiré más abajo. Antes de eso, como ejercicio, me gustaría ponerme tremendista, en lo peor, para reflexionar sobre la importancia de lo se nos está exponiendo en el inicio de esta historia. Ahí va mi catastrofista versión del final de la historia de Juanito.
En la realidad, seguramente Juanito le habría contado a su madre el problema, y ella habría ido a hablar con el profesor. Lo que sucedería a partir de eso ya dependería de todas las partes. Sin embargo, he querido ponerme chungo porque considero que en este inicio de la historio hay un problema grave. Un problema referido ya en otra entrada de este blog: una mala comunicación. Lo digo claro: a esta situación inicial NO se debería haber llegado. ¿Cómo puede suceder que a él le llegue un suspenso sin que lo supiera antes en una asignatura como es música de cámara en la que la nota se basa más en la evaluación continuada en clase y no en un examen? ¿Cómo puede ser que el profesor no se lo haya dicho a él y, sobre todo, a sus padres? A partir de ahí, en mi final planteado, la madre ha continuado la mala comunicación y, aún peor, ha culpabilizado sin diálogo a Juanito. Lo cual es la parte menos creíble de mi final, ya que sería extraño que hubiera llegado a ser el niño que nos describen en el inicio de la historia.
¿Cómo se sienten los protagonistas en todo momento? Esta historia me sirve para hablar de la indefensión aprendida. Juanito se siente indefenso, no sabe el porqué de su castigo (inicialmente el suspenso). Su madre en mi final tremendista ha contribuido a esta indefensión. Finalmente, Juanito acepta su sino como algo inevitable. Como si en su vida no valiera la pena luchar.
¿Cuál habría sido la solución? Primeramente, no llegar a ello. La comunicación entre profesor y alumno debe ser fluida. El aprendizaje de la música es algo laborioso y hay que ir poniendo soluciones a los problemas sesión a sesión. En todo momento, la familia de Juanito debe estar informada. Por supuesto que la madre puede hacer para mejorar esta comunicación. Aún así, sigo creyendo que es nosotros, los maestros, en los que recae esa responsabilidad.
Juanito, un niño de 14
años, cursa su primer año de Música de Cámara (especialidad Violín) en el
Conservatorio. Es un niño jovial y sus resultados académicos no difieren de los
de otros compañeros de su curso. Ha terminado el primer trimestre y cuando le
entregan las notas observa que no ha aprobado la asignatura de Música de
Cámara, sin saber la razón del suspenso, y su compañero del dúo ha obtenido una
calificación satisfactoria. Cuando Juanito llega a casa su madre le espera con
el ansiado bocadillo de mortadela que tanto le gusta. Sin embargo, Juanito da
un beso a su madre y se encierra en su habitación…
Lo que viene a continuación es una exageración. Recordad, es pura ficción. Lo que habría sucedido en la realidad lo discutiré más abajo. Antes de eso, como ejercicio, me gustaría ponerme tremendista, en lo peor, para reflexionar sobre la importancia de lo se nos está exponiendo en el inicio de esta historia. Ahí va mi catastrofista versión del final de la historia de Juanito.
Su madre se acerca a su puerta y llama para entrar. Juanito le contesta que le deje sólo. Insistente, ella entra en la habitación y Juanito se gira en la cama de espaldas a ella. Su madre no sabe muy bien qué hacer. Juanito siempre había sido alegre. No puede ser que ahora se comporte así. Algo gordo debe haber pasado. "¿Qué has hecho, Juanito?", le pregunta. De nuevo, la respuesta de Juanito le sorprende. Le dice que se calle y le deje en paz. Abrumada, sin saber como reaccionar, le castiga sin cenar, y sin consolas, ni ordenador, ni tablet. Los siguientes días son tensos, Juanito ha entregado sus notas a su madre, quien por primera vez ha visto un suspenso en las notas de su hijo. Decide que la mejor manera de hacer que se esfuerce más la próxima vez es castigarlo durante las vacaciones, para que aprenda. Al curso siguiente Juanito se deja el conservatorio. La relación entre Juanito y su madre nunca volverá a ser la misma. De mayor, Juanito atribuye a ese período la causa de haber comenzado con las drogas.
En la realidad, seguramente Juanito le habría contado a su madre el problema, y ella habría ido a hablar con el profesor. Lo que sucedería a partir de eso ya dependería de todas las partes. Sin embargo, he querido ponerme chungo porque considero que en este inicio de la historio hay un problema grave. Un problema referido ya en otra entrada de este blog: una mala comunicación. Lo digo claro: a esta situación inicial NO se debería haber llegado. ¿Cómo puede suceder que a él le llegue un suspenso sin que lo supiera antes en una asignatura como es música de cámara en la que la nota se basa más en la evaluación continuada en clase y no en un examen? ¿Cómo puede ser que el profesor no se lo haya dicho a él y, sobre todo, a sus padres? A partir de ahí, en mi final planteado, la madre ha continuado la mala comunicación y, aún peor, ha culpabilizado sin diálogo a Juanito. Lo cual es la parte menos creíble de mi final, ya que sería extraño que hubiera llegado a ser el niño que nos describen en el inicio de la historia.
¿Cómo se sienten los protagonistas en todo momento? Esta historia me sirve para hablar de la indefensión aprendida. Juanito se siente indefenso, no sabe el porqué de su castigo (inicialmente el suspenso). Su madre en mi final tremendista ha contribuido a esta indefensión. Finalmente, Juanito acepta su sino como algo inevitable. Como si en su vida no valiera la pena luchar.
¿Cuál habría sido la solución? Primeramente, no llegar a ello. La comunicación entre profesor y alumno debe ser fluida. El aprendizaje de la música es algo laborioso y hay que ir poniendo soluciones a los problemas sesión a sesión. En todo momento, la familia de Juanito debe estar informada. Por supuesto que la madre puede hacer para mejorar esta comunicación. Aún así, sigo creyendo que es nosotros, los maestros, en los que recae esa responsabilidad.
martes, 18 de diciembre de 2018
El entrenamiento autógeno
Hoy he realizado una pequeña práctica de entrenamiento autógeno propuesta desde el curso que estoy realizando sobre inteligencia emocional y aquí voy a dejar mis inconclusas conclusiones.
El entrenamiento autógeno se trata de una técnica de relajación diseñada por Johannes Heinrich Schultz, más cercano a la meditación que a la autohipnosis. Para ver como se realiza, podéis visitar este enlace: http://www.efdeportes.com/efd73/schultz.htm
El caso es, que tal y como podéis ver en el enlace, el entrenamiento se debe realizar por fases, y según el autor no deberíamos pasar de una fase a la otra hasta que sintamos lo que se supone debemos sentir. Es decir, que no debemos pasar de la fase del peso a la siguiente hasta que no sintamos que la sensación de peso en el brazo es suficientemente intensa y que, además, se generaliza.
Ya que no dispongo de los meses requeridos para realizarlo de la manera enseñada en el enlace (para realizar esta tarea y escribir esta entrada en el blog), me conformaré por el momento con realizar una sesión con todas las fases a pesar de que no he dominado una por una. Ya que veo esta técnica interesantísima, puedo prometer y prometo que realizaré los ejercicios durante el tiempo requerido y que actualizaré esta entrada del blog con mis conclusiones reales.
Por el momento, me ha servido para momentáneamente relajarme.Y digo momentáneamente porque debo seguir haciendo faena y he vuelto a activarme. Soy una persona generalmente ansiosa, activa, inquieta... De los que les va la caña, vamos. Así que no me va a venir nada mal aprender técnicas que ayuden a la relajación y, quien sabe, si veo que también aumenta mi concentración y automotivación, puede que me anime a bucear en otras corrientes del mismo sentido como el Mindfulness (tengo una amiga que es una defensora y que seguro que estaría encantada en ayudar).
Aquí os adjunto en una imagen una hoja de control que puede servir, cuando pueda realizar el ejercicio de forma completa, para controlar el grado de relajación en cada fase. De momento, podéis ver la sensación de relajación que he ido notando.
Saludos y gracias por leer
miércoles, 12 de diciembre de 2018
¿Qué es para mí una buena comunicación?
La buena comunicación es aquella en la que el mensaje que pretende transmitir el emisor es exactamente el que le llega al receptor. Para explicar lo que creo que es una buena comunicación y como llegar a tenerla, me gustaría exponer un caso personal en el que no se produjo y analizarlo para ver los problemas que llevaron a que el mensaje no se llegara a transmitir de la manera deseada:
Al final del curso pasado, en la escuela de música en la que trabajo se llevó a cabo un súper-proyecto que involucró a tod@s los que trabajamos en el centro. La jefa de estudios elaboró un excelente archivo Excel en el que se detallaban todas las tareas que había que realizar, quién debía realizarlas y el plazo que había para realizarlas. En algún momento de la realización de las tareas que me pertocaban, estuve algo perdido y al preguntar a una compañera no parecía tener muy claro a quien tenía que dirigirme. La idea con la que me quedé es que hacían falta más escalafones organizativos (sin saber que realmente los había, y yo lo desconocía) para que tuviéramos más claro a quien dirigirnos cada un@ en caso de duda. Llegó el claustro y se produjo la comunicación que quiero poner de ejemplo. Se nos preguntó a l@s profes acerca del proyecto, cómo creíamos que había ido y qué cambiaríamos. Expuse mi idea de que creía necesario que hubieran más personas a las que se les delegara funciones organizativas, lo cual, sobre el papel, parece que se entiende bien como una propuesta de mejora, ¿verdad? El caso es que días después se me hizo saber que no sólo dirección, si no todos los miembros del claustro habían interpretado mi comentario como una crítica al trabajo de la jefa de estudios en la realización del archivo Excel organizativo.
¿Qué salió mal en aquella comunicación? Una persona reactiva pensaría que los demás no le entienden, achacaría el problema a una mala interpretación del receptor y se lamentaría de su mala suerte. Una persona proactiva, en cambio, pensaría que ha sido poco hábil con el código con el que transmitir el mensaje, y buscaría qué hizo mal para encontrar soluciones.
1. El "Sí, pero...". Tod@s tenemos cercana la figura del "cuñao", aquel que sabe más que nadie y le encuentra las pegas a todo. Cuando escuchas que a alguien le gusta algo que has hecho o que está de acuerdo contigo y luego va seguido del "pero" sueles dejar de oír la parte positiva. Esto sucede porque el "pero" contrapone. Es una palabra excluyente que te hace pensar que todo lo que venía antes no vale. Otras palabras, si realizan la misma función, producen el mismo resultado. Por ello, en lugar de elogiar primero el trabajo del receptor y después añadir el "pero", el mensaje se hubiera transmitido mejor simplemente cambiando el "pero" por un "y". Se trata de expresar lo mismo y sucede que el resultado es muy diferente, porque con el "y" sumamos mientras que con el "pero" restamos.
2. El "yo". Dar mucha importancia a lo que se quiere decir en cuanto a propuesta de mejora, porque es lo que quieres aportar y lo consideras súper-requete-importante, es dejar poco tiempo al elogio. Si quieres que tu mensaje se transmita como una crítica constructiva y no destructiva hay que darle mucha importancia al tiempo que le dedicas a lo positivo, a lo que han hecho l@s otr@s y por lo que se merecen ser elogiad@s.
3. El lenguaje no verbal. Buena parte del código que se utiliza para transmitir un mensaje no son palabras. En este caso, me doy cuenta ahora mucho más que antes que en ambientes con mucha gente suelo hablar con un tono más alto de lo que debería, a menudo tengo sin darme cuenta los brazos cruzados o desvío la mirada. Todas ellas, señales que no ayudan a la transmisión deseada. Es algo en lo que estoy trabajando, en la comunicación asertiva. La cual tiene un importante componente no verbal que debe ser cuidado al máximo.
4. Las interrupciones. No logro recordar de si en aquella interacción lo hice. Igualmente, en algunas sí que me doy cuenta que ya sea por prisa, por miedo a olvidar lo que quería decir, o por demasiado interés en lo que digo frente a lo que me dicen, sin querer he interrumpido a la otra persona. Si queremos ser escuchados, debemos escuchar y darle importancia al mensaje de quien nos habla. Creo que es algo en lo que estoy mejorando mucho.
¿Es importante una buena comunicación en nuestra aula de música? La respuesta es un rotundo sí. Queremos transmitirle un mensaje a nuestr@s alumn@s, y por ello debemos proponer nuestras críticas a su ejecución como propuestas de mejora, aisladas del elogio que hemos de dar sin "peros", considerándolo de vital importancia, resaltando todo lo que ha hecho bien el alumno. De nuevo, repito, ya que es algo que cuesta, sin "peros". Debemos también usar un lenguaje no verbal adecuado. Si queremos quitarle hierro a sus fallos y transmitirles la idea optimista de que con un buen estudio los van a poder corregir, no debemos hacerlo con gestos contrariados, impacientes, como aquellas veces que ves que le cuesta más de lo que esperas. Debemos escucharles, mucho, darle importancia a lo que dicen. Es mucho mejor perder cinco minutos de clase en escuchar a una niña de cinco años contándote que ayer vio unos dibujos de la patrulla cansina y que pasaba esto y pasaba aquello e interesarte genuinamente por el interés que despiertan en ella esos dibujos, que decirle que eso no tiene que ver con la clase y arriesgarte a que se sienta poco importante para ti y que decida que tú tampoco vas a ser importante para ella. En definitiva, perderla para siempre.
Gracias por leer y saludos
lunes, 10 de diciembre de 2018
El caso de Susana
Hola! Nueva tarea que se me encomienda desde el curso de Inteligencia Emocional y Enseñanza de la Música. Se nos presenta el interesante caso de Susana. Para ilustrar su caso, y para proponer mis ideas, he creado el siguiente genial.ly (para poder leer bien la letra os recomiendo ponerlo a pantalla completa):
O
martes, 6 de noviembre de 2018
Análisis emocional de la sonata para piano D784 de Franz Schubert
Bueno, pues en esta ocasión, en este diario de aprendizaje que es, en principio, este blog, voy a analizar desde el punto de vista emocional una de mis obras preferidas para piano: la sonata en la menor D784 de Franz Schubert.
Schubert compuso esta obra durante 1823, y no es de extrañar que reflejara su estado emocional de esa época. Para entender dicho estado emocional bastará con comentar que el 8 de mayo de ese mismo año escribió un poema llamado Mein Gebet (mi plegaria) en el que expresa su deseo por que le llegue la muerte. ¿El motivo? El año anterior contrajo la sífilis, enfermedad en aquella época incurable que lo acabaría matando 5 años más tarde de componer esta sonata.
Cuando escucho esta obra, puedo sentir un torbellino de emociones, desde los agradables recuerdos a los trágicos pensamientos de sufrimiento y muerte. A menudo, durante el primer movimiento podemos escuchar como pequeños momentos de calma se vuelven de nuevo abruptos ataques de rabia. Como al final del movimiento, en el que un periodo de relativa calma se rompe de golpe para recordarnos que dicha calma es pasajera y no va a durar (de la misma manera que la enfermedad que sufría tiene periodos de latencia hasta que vuelve a atacar con fuerza). El segundo movimiento lo veo como un tierno recuerdo no exento de añoranza, a vece salpicado con un poco de esperanza, si bien no parece que sea la esperanza de que vengan tiempos mejores en vida, si no la del descanso de la paz de la tumba. El último movimiento está cargado de fuerza, de pasión, de tragedia, y los momentos de calma vuelven a ser sólo pequeños interludios que preceden a la tormenta. Y para acabar, tres acordes de la menor como una sentencia. Trágico, inamovible, inevitable.
Schubert compuso esta obra durante 1823, y no es de extrañar que reflejara su estado emocional de esa época. Para entender dicho estado emocional bastará con comentar que el 8 de mayo de ese mismo año escribió un poema llamado Mein Gebet (mi plegaria) en el que expresa su deseo por que le llegue la muerte. ¿El motivo? El año anterior contrajo la sífilis, enfermedad en aquella época incurable que lo acabaría matando 5 años más tarde de componer esta sonata.
Cuando escucho esta obra, puedo sentir un torbellino de emociones, desde los agradables recuerdos a los trágicos pensamientos de sufrimiento y muerte. A menudo, durante el primer movimiento podemos escuchar como pequeños momentos de calma se vuelven de nuevo abruptos ataques de rabia. Como al final del movimiento, en el que un periodo de relativa calma se rompe de golpe para recordarnos que dicha calma es pasajera y no va a durar (de la misma manera que la enfermedad que sufría tiene periodos de latencia hasta que vuelve a atacar con fuerza). El segundo movimiento lo veo como un tierno recuerdo no exento de añoranza, a vece salpicado con un poco de esperanza, si bien no parece que sea la esperanza de que vengan tiempos mejores en vida, si no la del descanso de la paz de la tumba. El último movimiento está cargado de fuerza, de pasión, de tragedia, y los momentos de calma vuelven a ser sólo pequeños interludios que preceden a la tormenta. Y para acabar, tres acordes de la menor como una sentencia. Trágico, inamovible, inevitable.
martes, 30 de octubre de 2018
Mi desempeño emocional en el aula
Bueno, pues en el curso de inteligencia emocional en el aula de música (del cual este blog se iniciado como un diario de aprendizaje) se me ha invitado a que realice una reflexión de mi quehacer en aula en lo que respecta a la inteligencia emocional. Como herramienta he utilizado este mapa mental creado en coggle.it
Creo que el mapa mental muestra bien como me siento respecto a mi desempeño en el aula con lo que tiene que ver con la inteligencia emocional. Me gustaría destacar, eso sí, que en el campo del trabajo en equipo, sobre todo en lo referente en el trabajo colaborativo estoy mejorando mucho gracias a la labor del equipo de la Escuela de Música Mestre Agut Manrique de Almassora en la que soy profe de piano, a los cuales además debo el que esté participando en este curso. Muchas gracias compañer@s. Estoy muy feliz de trabajar codo a codo a vosotr@s.
Creo que el mapa mental muestra bien como me siento respecto a mi desempeño en el aula con lo que tiene que ver con la inteligencia emocional. Me gustaría destacar, eso sí, que en el campo del trabajo en equipo, sobre todo en lo referente en el trabajo colaborativo estoy mejorando mucho gracias a la labor del equipo de la Escuela de Música Mestre Agut Manrique de Almassora en la que soy profe de piano, a los cuales además debo el que esté participando en este curso. Muchas gracias compañer@s. Estoy muy feliz de trabajar codo a codo a vosotr@s.
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